El cultivo del tomate: Formación y poda

0 comentarios  |  Publicado el 16 Junio, 2013 por Agrorganics en Tomate, Cultivos, Huerto

tomatesEn esta entrada hablaremos de los tipos de formación de las tomateras de crecimiento indeterminado y de las labores de eliminación de brotes y deshojado.

Con respecto a la formación, como siempre, intentaremos que se comprenda el porqué y el cómo se hace, para que una vez explicado el funcionamiento y lo qué estamos buscando, podáis aplicarlo a vuestros cultivos con conocimiento de causa.

Los dos sistemas principales: A un tallo o a dos tallos

En cultivo al aire libre, tradicionalmente se ha usado el sistema de cultivo a un tallo (o a una guía). Consiste en eliminar todo tallo axilar que aparezca y entutorar el tallo principal. Dado que tendrá mucho vigor, generalmente se acaba teniendo que despuntar el brote apical para detener su crecimiento.
Pero se puede formar también a dos tallos. Esto lo podemos hacer dejando crecer el brote axilar de la hoja inferior al primer racimo de flores. Este tallo crecerá en paralelo con el principal, con sus propios racimos florales. A ambos tallos les iremos eliminando todos los brotes axilares que aparezcan y los entutoraremos.

formacion 2 brazos

Para la formación a dos tallos dejaremos crecer el brote axilar inferior al primer racimo

¿Cuál es mejor sistema?

No hay un sistema mejor o peor. Lo que hay que conocer las condiciones de espacio y nutrientes que tendrán las plantas. Si hemos podido hacer marcos amplios y tenemos una tierra fértil y bien preparada, podemos usar el sistema a dos tallos. La producción se puede duplicar, pero tenemos que estar seguros que la planta podrá alimentarla toda. Si nos equivocamos y vemos que le falta vigor siempre podemos echar mano de un abono ecológico rico en potasio, aclarar flores para dejar menos frutos por racimo o despuntar la planta para que se centre en los racimos ya presentes.

Si tenemos dudas podemos usar un sistema muy sencillo. Observar el vigor de la planta una vez trasplantada. No todas las plantas enraízan igual. Las que veamos más vigorosas las formamos a dos tallos. Las menos, a un tallo. Eso sí, lo tendremos que decidir cuando aparezca el primer racimo de flores, momento adecuado para formar una planta a dos tallos.

Hay otra cuestión a tener en cuenta. La formación a dos tallos implica una mayor densidad de vegetación y en consecuencia, menor aireación e iluminación de las partes interiores. Eso hará que sean plantas más susceptibles de sufrir ataques de hongos.

2 tallos_1

En la formación a 2 tallos la vegetación es mucho más densa

A modo de conclusión, si lo que queremos son tomates grandes y un cultivo con pocos problemas nuestra recomendación sería a un solo tallo. Si ya somos expertos y se dan las condiciones que hemos explicado, podemos probar a dos tallos.

La eliminación de brotes axilares

Cuando llega el calor, y sobretodo antes del cuajado y engorde de frutos, el desarrollo de brotes axilares es muy rápido. Tendremos que dedicarle un rato cada tres o cuatro días, ya que si estos tallos se desarrollan demasiado, corremos el riesgo de provocar, al retirarlos, heridas demasiado importantes que cuesten de cicatrizar, siendo un punto de entrada para enfermedades. Además, la planta dedicará recursos a alimentar estos tallos que después cortaremos, por lo que estaremos desperdiciando su trabajo y muchos nutrientes.

El horticultor con cierta experiencia detecta estos brotes (llamados también ojos) muy rápidamente, pero por si hay dudas, la técnica sería la siguiente. Empezaremos localizando el brote de crecimiento de nuestra tomatera, en la parte superior de la misma. Será un conjunto de pequeñas hojas y flores cerradas con mucha pilosidad. Este es el brote que no podemos cortar (a no sea que queramos detener el crecimiento). Siguiendo la guía hacia abajo encontraremos que en las axilas de las hojas aparecen brotes muy parecidos al principal, pero de menor tamaño. Este y todos los que encontremos más abajo en cada axila de hoja se tienen que eliminar.

eliminacion brotes colores_1

El tallo amarillo es el principal. En rojo, dos brotes axilares que hay que eliminar. El superior ya es demasiado grande, y necesitaremos usar tijeras. El inferior tiene la medida adecuada para eliminarse con los dedos.

El tamaño adecuado para poder hacerlo simplemente con los dedos es antes de llegar a los 5mm de diámetro de tallo. Inclinándolo hacia los lados debería romperse. Si el diámetro es superior, mejor usar unas tijeras, ya que de lo contrario provocaremos desgarros en el tallo y dejaremos heridas abiertas.
Otra pista muy evidente es que siguiendo el tallo principal es donde encontraremos los racimos de flor.

El deshojado

Una vez la planta entra en producción veremos que las hojas más cercanas al suelo empiezan a tener mal aspecto. Están viejas y han dejado de hacer su función fisiológica. Es conveniente eliminar estas hojas que ya no fotosintetizan y sólo pueden ser focos de enfermedades.

Lo mismo pasará progresivamente con el resto de hojas, de abajo a arriba. Una vez cosechemos un racimo de tomates, si las hojas inferiores estuvieran en mal estado las eliminaremos. Si no, las podemos dejar hasta que acaben de envejecer.

Cuando hablamos de la Tuta dijimos que una manera de controlar la plaga era eliminar las hojas con minas y larvas dentro. Pero tengamos en cuenta que si la hoja esta a la altura de tomates en proceso de engorde, podemos afectar la producción. Nuestra recomendación en ese caso es eliminar exclusivamente el folíolo afectado, dejando el resto de hoja. Esto lo decimos porque la hoja inmediatamente inferior al racimo de fruto es responsable de hasta el 75% del engorde de ese racimo. Si la eliminamos totalmente ponemos en peligro el correcto engorde de esos frutos.

Al final de temporada tendremos tallos desnudos en la base con la vegetación y la producción desplazada hacia la parte alta de la planta.

Así que ahora ya sabemos que si la planta tiene mal aspecto por la base, con hojas secas y marchitas, es totalmente normal y no es motivo de preocupación. Se eliminan y ya está.

Un consejo final. La eliminación de brotes axilares y de hojas viejas nunca la debemos hacer con la planta mojada, ya sea porque acabe de llover o porque esté cubierta de rocío. Una herida con agua sobre los tejidos es la vía de entrada perfecta para el inóculo de muchas enfermedades.


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